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Unidad Nacional de Seguridad Vial

Presidencia de la República Oriental del Urguay
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7/8/13

JUL 2013 :: ¿Cómo leer las Leyes de Tránsito?


Ley 18.113 - 18.191 - 18.904 - 19.061

 

A partir del año 2008 en que comienza a funcionar la Unidad Nacional de Seguridad Vial se genera en el país una nueva definición del tema Tránsito y Seguridad Vial.

A la definición histórica imperante en el país en años anteriores donde este tema se encontraba totalmente fraccionado en diecinueve departamentos, con diversas normativas, diversas formas de accesibilidad a las licencias o permisos de conducir, donde era posible contar con múltiples licencias, diversidad de formas de control y sanciones, multas que se pagaban o se sacaban, licencias que se obtenían en el día incluso con avisos en los diarios, una realidad conocida por todos los uruguayos y que en gran medida condicionó una siniestralidad vial cada vez más importante con sus consecuencias en términos de heridos y fallecidos en nuestras vías de tránsito, requería una redefinición del problema al que estábamos abocados para la construcción de una Política de Estado en la materia cuando empezó nuestro funcionamiento.

Esa prédica y práctica que se trasmitió a la población durante más de dos décadas, generó y alimentó los mitos vinculados a desacreditar las medidas preventivas en cada uno de sus componentes, que “el casco no salva vidas”, que “impide la audición”, que el “cinturón en las ciudades no tiene sentido”, que las “luces encendidas no sirven”, que “el alcohol no influye en los siniestros de tránsito”, que “es imposible controlar las medidas”, que las normas “sólo son para multar y recaudar”, que “no se puede cambiar conductas en el tránsito rápidamente”, etc.

También es cierto que en base a este fraccionamiento y la carencia de una política específica para el abordaje de este problema social, ninguna autoridad se hacía responsable de los costos sociales que el problema generaba.


 

Una Redefinición del tema Tránsito y Seguridad Vial:
 

La Ley 18113 que crea la Unidad Nacional de Seguridad Vial, redefine el tema como un “problema de salud y de protección de la vida de los uruguayos en todo el territorio nacional”.

Con esta visión es que encaramos el análisis de cada una de las medidas, normas, leyes impulsadas, acciones de coordinación y articulación nacional de estrategias preventivas.

Es decir, preguntarnos, ¿qué suma para evitar las lesiones y muertes en el tránsito?, ¿en base a qué definición se establecen las nuevas leyes, normativas y acciones en la materia?, ¿cómo podemos evaluar los resultados y en base a qué indicadores?

No nos caben dudas de que el trabajo coordinado con el Congreso de Intendentes, los Directores de Tránsito de todo el país, Ministerios como el de Transporte y Obras Públicas, Interior y el Parlamento Nacional, ha producido un avance notable en materia de construcción de esas política de Estado que disminuya la cantidad de lesionados y fallecidos en el tránsito. Ello no sólo se evidencia en los informes de Siniestralidad Vial, sino que ha sido destacado por los Organismos Internacionales Expertos en la materia. Las resoluciones unánimes del Congreso de Intendentes, las Leyes de tránsito aprobadas por la unanimidad de los partidos políticos y sus legisladores, la articulación de planes integrales e integrados por los sectores público, privado, fundaciones, organizaciones sociales y no gubernamentales, son muestras del trabajo centrado en la protección de la vida de los uruguayos.

Por ello, la lectura de las nuevas Leyes aprobadas por unanimidad debe hacernos pensar, ¿qué suma para el cambio de actitud y comportamiento en el tránsito de los uruguayos?, ¿qué me aleja o me acerca a la meta de evitar las muertes en el tránsito?

En los últimos días, y al igual que ocurriera con las leyes anteriores, hemos escuchado afirmaciones que centran el análisis de la Ley 19061 en “el timbre de la bicicleta”, o  que pretenden desacreditar la misma diciendo que es una Ley que nació en Montevideo desconociendo que fue aprobada por todos los legisladores de los diecinueve Departamentos.

Estas manifestaciones, ¿a qué lectura corresponden?, ¿suman al cambio de las conductas de los ciudadanos?, ¿apuntan a que los ciudadanos entiendan que se trata de proteger la vida, o por el contrario apuntan a predisponer a la población contra las medidas preventivas contenidas en todo el texto de las leyes?, ¿se piensa acaso que al otro día de aprobada la reglamentación se saldrá a multar y decomisar las bicicletas que no cuenten con “el timbre”?

La construcción de una política de Estado basada en la protección de la vida requiere avanzar también en estos aspectos tan importantes. Contar con un Permiso Único Nacional de Conducción era inimaginable en este país. Ello es un componente muy importante en esta nueva estrategia de Seguridad Vial. Es una señal muy clara a toda nuestra población. Pero también nuestra población, desde la capital a los pueblos más lejanos, desde las rutas a los caminos vecinales, debe recibir un mensaje sencillo y claro: tenemos que protegernos estemos donde estemos, y para ello contamos con estas medidas que se construyen en la discusión con aportes de todos y en todos los niveles.

Bueno, es decir que cada vez vemos más motociclistas con chalecos reflectivos, ciclistas con cascos y ropas reflectivas, automovilistas con luces encendidas, cinturones colocados, y al igual que los datos de descenso de la cantidad de lesionados y fallecidos en el tránsito en los últimos tres años, ello no pasa por casualidad, no ocurre por “suerte” ni por “azar”; ocurre porque, si tenemos un idioma claro hacia nuestra población se entiende y se incorporan las normas que nos protegen.